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Este es el blog
histórico de Voces del mar.

Nuestras novedades están en vocesdelmarsuances.blogspot.com.es

viernes, 22 de enero de 2016

Si mi voz muriera en tierra


Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

Sobre este poema de Rafael Alberti ha compuesto Dante Andreo una canción que será una de las que figuren en el nuevo disco que estamos preparando. De momento, puedes oírla en el vídeo que hemos subido a nuestro canal en youtube. Pincha aquí.

martes, 29 de diciembre de 2015

Dios guardó el lobo de nuestra cordera


...Yo compraré algunas ovejas, y todas las demás cosas que al pastoral ejercicio son necesarias, y llamándome yo el pastor Quijótiz,  y tú el pastor Pancino, nos andaremos por los montes, por las selvas y por los prados, cantando aquí, endechando allí...


Así hace hablar Cervantes a Don Quijote, un personaje que, a comienzos del siglo XVII, nos presenta como irremediablemente anticuado y sorbido el seso por los libros. En efecto, la moda literaria de lo pastoril había llegado a España desde Italia, en el pasado siglo XVI:

El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de cantar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando.


Esto es lo que escribe Garcilaso de la Vega como inicio de sus Églogas, no muchos años antes de que se publicara el Cancionero del Duque de Calabria ( o Cancionero de Upsala), del siglo XVI, en el que, entre otros, está el villancico Ríu ríu chíu, en el que se mezclan lo popular y lo culto, lo pastoril y lo teológico:

Ríu ríu chíu,
la guarda ribera,
Dios guardó el lobo
de nuestra cordera

dice el estribillo, netamente popular; pero en las coplas se introduce el gusto culto, más rebuscado. Por ejemplo:

Mira bien que os cuadre
que ansina lo oyera:
que Dios no pudiera
hacerla más madre;
el qu'era su Padre
hoy d'ella nasció,
y el que la crió,
su hijo se dijera.


(Actualizamos, hasta cierto punto, la ortografía; y, por cierto, también la frase principal del estribillo, en que el verbo guardar se usaba con un significado distinto del actual. Se comprende mejor si decimos Dios guardó del lobo a nuestra cordera, y así lo hemos cantado).

Podemos imaginar la corte del Duque de Calabria ejerciendo un mecenazgo entre lo lúdico y lo culto, dentro de la moda de su época, hermanando lo auténticamente pastoril con una poesía más elaborada. Y lo mismo con respecto a la música: melodías sencillas, entrelazadas con una polifonía bastante alejada de lo que podía ser el canto popular.

Puedes comprobarlo con la interpretación que del villancico hicimos el pasado 26 de diciembre, en la iglesia de Suances. La acompañamos con imágenes del Belén instalado en la sacristía de la misma iglesia, y con pinturas de El Greco (siglos XVI- XVII). Pincha aquí.


martes, 22 de diciembre de 2015


Esta es la portada del Cancionero del Duque de Calabria, Virrey de Valencia, que se publicó en Venecia en la época del emperador Carlos V; el llamado Cancionero de Upsala, porque es en esa ciudad sueca donde se encontró y donde se conserva el original. Los villancicos a los que se refiere el título son lo que hoy llamaríamos canciones populares. Algunas de ellas son villancicos de Navidad; es decir, lo que hoy llamamos villancicos, y los tenemos en nuestro repertorio: el famoso Ríu, ríu chíu, o Dadme albricias...


El inmenso valor de estas músicas españolas del siglo XVI está unido a un valor literario igual de grande. Vaya como ejemplo la letra de No la debemos dormir, de Fray Ambrosio de Montesino:


No la debemos dormir

la noche santa,

no la debemos dormir.


La Virgen a solas piensa

qué hará

cuando al Rey de luz inmensa

parirá,

si de su divina esencia

temblará

o qué podrá decir.


No la debemos dormir

la noche santa,

no la debemos dormir.





viernes, 18 de diciembre de 2015

Adios, Segundo.


Ayer, 17 de diciembre de 2015, dijimos adiós a Segundo. Cantando, como a él le hubiera gustado. Fueron años de cantar juntos, y sólo al final tuvo que renunciar. Hemos hecho un vídeo con recuerdos de su paso por nuestras vidas. Puedes verlo en nuestro canal en youtube.

martes, 15 de diciembre de 2015




En Navidad siempre incluimos algunos villancicos en nuestros conciertos. Desde los más clásicos (como Noche de paz o Adeste, fideles) hasta otros menos conocidos (como Dadme albricias, anónimo del siglo XVI, o Una rosa nació, de Michael Praetorius, por ejemplo). Puedes oírnos el domingo, 20, en Hinojedo, a partir de las 12; o el sábado, 26, en Suances, a las 20; o el domingo, 27, en Tagle, a partir de las 11,30. O en cualquier momento, en youtube: por ejemplo, "A la gala del zagal", o "Gloria in excelsis Deo", por citar solo alguno de nuestros vídeos.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

San Saturnino en Hinojedo


El 29 de noviembre, Hinojedo celebra a su patrón, San Saturnino, obispo de Toulouse, que, según la tradición, vivió en el siglo III y murió mártir, arrastrado por un toro, en una escalinata. Al parecer, se venera en Hinojedo desde antiguo, tal vez antes del siglo X. La primitiva iglesia fue reconstruida varias veces.

El aspecto actual se debe sobre todo a la reconstrucción del siglo XVII, y es un ejemplo del buen hacer de los canteros trasmeranos que trabajaron por toda Cantabria, y fuera de ella. Hay que imaginarse la torre rematada por un tejado sencillo. El actual remate, así como toda la techumbre del templo, se debe a la reconstrucción de 1954, necesaria porque la iglesia había sido incendiada en 1937, durante la retirada del ejército popular.


Entre 1937 y 1954 hubo ocasiones en que se celebraron actos de culto en una iglesia sin tejado. Ahora, la señal más evidente de la reconstrucción de la techumbre son las vigas de hormigón que, decoradas con pinturas, pueden verse en el interior de la iglesia.
Aunque no deje de haber dificultades, vivimos tiempos mejores, y todos, creyentes o no, festejan en Hinojedo el día de San Saturnino. Nosotros colaboramos cantando la misa y un concierto. El 29 de noviembre, a partir de las 12, en la iglesia parroquial.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Celebramos el día de Santa Cecilia


A finales del siglo XVI se declaró solemnemente la santidad de Cecilia de Roma. En realidad, no se sabía mucho de ella. Había sido enterrada, entre finales del siglo II y mediados del siglo IV, en la catacumba de Calixto; habla de ella un romance pío del siglo V, Las Actas de Santa Cecilia, que son un relato que no pretende hacer historia. En el mismo siglo V se erige en Roma la basílica de Santa Cecilia in Trastévere, cerca del templo a  Bona Dea Restituta, diosa pagana que restituía la salud y curaba la ceguera (cécitas, en latín; cecilia, en realidad, puede ser un diminutivo de ciega).
Sólo en el siglo XV se empezó a pintar a la santa con un órgano portátil u otro instrumento musical; y a finales del XVI, fue canonizada
  ...por haber demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos. Su espíritu sensible y apasionado por este arte convirtió así su nombre en símbolo de la música.



Este símbolo de la música, tan ligado a la virtus (la virtud, pero también el ánimo, la capacidad, el mérito) ha permanecido hasta finales del siglo XIX, y tal vez más acá. La música debía acompañar a la bienaventuranza, y los cielos debían estar llenos de música.
Pero el concepto de música celestial es mucho más antiguo. Hará unos dos mil quinientos años, Pitágoras y sus discípulos hallaron que los sonidos armónicos de una cuerda pulsada se corresponden con unas relaciones numéricas sencillas; y lo mismo sucede con el movimiento de los cuerpos celestes. Así, podría imaginarse que la Luna y los planetas, cada uno en su esfera de influencia, emite una música; y el conjunto crearía la música de las esferas, la armonía de los mundos. Aunque los humanos no podamos percibirla, el cielo debía estar lleno de música.

Con diversas variantes, el concepto de música celestial permaneció en la cultura europea. En la época de la canonización de Cecilia de Roma (finales del siglo XVI), el gran astrónomo Johannes Kepler insistía en el concepto; el sonido debía corresponderse con la velocidad de los cuerpos celestes. Como esta velocidad cambia a lo largo de la órbita, el sonido también sería cambiante; y el conjunto de los sonidos de los distintos astros daría lugar a diversas armonías.

"El conjunto de los planetas constituye un coro en que los bajos corresponden a Saturno y Júpiter, el tenor a Marte, el contralto a la Tierra y Venus, el soprano a Mercurio" (Mysterium cosmographicum, 1596).

Aunque ya no creemos en la materialidad de la música de las esferas, tal vez sí que reconocemos la relación, inconsciente al menos, de las armonías musicales con la armonía del mundo. Y puede que sea un buen motivo de celebración. Nosotros lo celebramos el domingo 22 de noviembre, festividad de Santa Cecilia, en la iglesia parroquial de Suances, a partir de las 12,30. Lo celebramos cantando, claro.